



La idea surge por el boom entorno a la inteligencia artificial y el debate sobre ella, sobre su uso y las consecuencias.
Se trata de una pieza que tiene como intención reflejar como se ha ido incorporando la tecnología en nuestra vida diaria y como ésta está cada vez más integrada en nuestro día a día de tal forma que estamos conectados y disponibles a todas horas pero a pesar de las oportunidades y accesibilidades que se nos brinda, surge la paradoja que nos sentimos cada vez más solos, por tanto, se invita a encontrar un equilibrio entre lo virtual y las auténticas conexiones y emociones que surgen de la vida real. Se explora temas como la conexión, dependencia, miedo y esperanza.
Se utiliza el teléfono como hilo conductor y objeto simbólico, ya que este pequeño aparato es el medio hoy en día más utilizado y por el cual estamos conectados a internet y por tanto al mundo.
