



Esta obra llamada BOOF, parte del concepto de una fiesta clandestina, como metáfora de un espacio de libertad, donde las mujeres pueden expresar su sensualidad sin ser juzgadas ni condicionadas por las normas sociales restrictivas. Esta propuesta busca resignificar la sensualidad como una manifestación de amor propio y empoderamiento de las mujeres. El carácter clandestino de la fiesta, representa la necesidad de una sociedad segura y sin opresión, donde la mujer pueda gozar de su sensualidad libremente. La danza en esta obra se convierte en un lenguaje que reivindica el derecho a disfrutar y manifestar el deseo sin miedo a ser juzgada, convirtiéndose en un manifiesto de libertad y autonomía.
