



Como he comentado antes, esta obra invita al espectador a reflexionar sobre el amor, la superación personal y el destino, mostrando como a pesar de todo, los hilos invisibles pueden volver a unirnos. Se abordan temas como el miedo a la soledad, la evasión del dolor y finalmente el reencuentro.
Esta obra está dividida en varias partes:
Tenemos un dúo de contemporáneo donde quise simbolizar la separación, lo que cuesta dejar ir y soltar a esa persona, la dependencia emocional que siente la protagonista y lo difícil que es dejar ir.
A esto le sigue un solo de flamenco donde ese sentimiento de soledad y de miedo, le abruma y no sabemos cómo gestionarlo, expresa la angustia de la protagonista frente a la idea de sentirse sola luchando contra el miedo que la acompaña. A partir de este momento tendremos presente el color rojo haciendo alusión a la famosa leyenda del Hilo Rojo, en este caso un mantón rojo que llevará la chica que hace el solo, ella es el miedo personificado, haciéndole ver que las riendas las tiene ella, pero acabará la protagonista con el mantón en las manos dando a entender que, poco a poco, va ganando a sus propios miedos.
A continuación, se presenta una coreografía grupal de urbano “fluido” que representa cómo las distracciones se convierten en un refugio temporal para evitar el dolor, hasta que la protagonista se da cuenta de que debe enfrentar sus emociones por sí misma. Empieza ella sola en el escenario escondiendo ese dolor y haciendo ver que puede controlar sus emociones cuando en realidad lo único que hace es evadirse para evitar sentir ese dolor. Aparecen los demás bailarines que serían sus amistades, las relaciones pasajeras, esas distracciones que le ayudan a evadirse de ese sentimiento de dolor y de soledad pero que, al final, tiene que pasar por todo eso para poder sanar y seguir adelante. Aquí también tendremos presente ese color rojo en el vestuario y atrezo que es lo que le acompaña durante toda la obra, lo que le persigue.
Por último, tendremos el reencuentro de los protagonistas ahora con los ojos vendados, lo que refleja la conexión profunda que sigue existiendo entre ellos después de todo, incluso cuando ya no pueden ver lo que les rodea. Aquí acabaría la obra.
La motivación que he tenido para hacer esta obra está basada en vivencias personales, hay cosas que siempre guardamos y no contamos a nadie para no sentirnos vulnerables y a través de esta obra he querido soltar todo esto. También pienso que mucha gente se puede sentir identificada y por eso también he querido mostrarlo y como mejor que bailando.
También quise mezclar varios estilos de baile porque son los que han ido marcándome a lo largo de la vida, dónde más disfruto y dónde más llena y completa me siento. El urbano porque es lo que hoy en día más disfruto y más completa me hace sentir, el flamenco porque en su día era lo que más me emocionaba y lo que más llamó mi atención y, por último, el contemporáneo que es el medio por el que me está haciendo crecer y ser mejor bailarina.
Finalmente quise llamar a mi obra “Luna Roja” aparte de porque está presente el color rojo durante toda la obra simbolizando la leyenda del Hilo Rojo, porque también una luna roja es una luna de sangre que simboliza el soltar, el dejar ir y el sanar.
