



La rutina es un tema muy real que me inspira inmediatamente una estética profunda. A medio camino entre la melancolía y la liberación, opté por utilizar la poderosa imagen de la espiral para poner la obra en movimiento.
Quería que cada cuadro explorara un estado diferente del cuerpo vinculado a un momento distinto de un día cualquiera.
En el primer cuadro, Esa Misma Mañana, trabajé los movimientos de una mañana cotidiana a través de la repetición, el bloqueo del movimiento y el GIF. Quería que este cuadro fuera muy caricaturesco, ofreciendo una entrada ligera, casi burlesca.
En la segunda pieza, Précipitation Ciega, me fijo en la continuidad del día, con sus altibajos, y en el intento de escapar de la rutina profesional que a veces nos encierra y nos arrastra hasta el agotamiento. Aquí quería trabajar con un cuerpo más dinámico, más rotundo, casi animal, con un contacto brutal entre los bailarines.
En el tercer cuadro, Te Necesito, asistimos a un momento más suave, de confianza y solidaridad. Los cuerpos están más relajados, más suaves, fundiéndose en un apoyo mutuo lleno de ternura.
Finalmente, en el último cuadro, Bug Explosivo, la humanidad oculta en lo más profundo de cada uno de ellos estalla por fin a través del caparazón, revelando una sensualidad liberadora. En esta última pieza contrasté la idea del bicho, el bloqueo inicial, con un movimiento totalmente liberado y atrevido.
Mis bailarines contribuyeron enormemente a este proyecto, tanto en sus expresiones activas y pasivas como en la calidad de sus cuerpos.
